SHOT! The Psycho-Spiritual Mantra of Rock

Con tintes hollywodenses y la extravagancia que siempre tuvo la música en su estado más glamoroso, Netflix publicó este documental autobiográfico del fotógrafo británico Mick Rock.

“Shot!” es un material muy valioso que, si bien aborda muchos temas que aún siguen siendo tratados como en el siglo IXX, en ningún momento se vuelve intencional o burdo. Las drogas son las drogas. Punto. Y los viajes lisérgicos han colaborado con grandes artistas, pero también prevalece una autocrítica permanente que pone en valor al arte por sobre todas las cosas. Rimbaud o Bowie, da igual en qué siglo vivieron, inclusive despegándose de la figura gomosa del paparazzi.

Sin caretaje, Rock narra que rancheó a la par de artistas muy luminosos como El Camaleón pero también haciéndose muy amigo del sombrío Lou Reed o Syd Barrett. El agua y el aceite (o viceversa) a la hora de hablar de brillantez. Lo constante, en la hora y media que dura esta biografía en formato de largometraje, es el respeto que le propinaban a Mick esos semidioses del rocanrol, en otro momento del espectáculo, a lo largo de su trayectoria. Esa consideración se la ganaba claramente con su compromiso con ellos. Una química que lo llevó a familiarizarse con la escena icónica londinense y neoyorquina, usinas culturales inagotables.

La veneración por sus imágenes aún sigue vigente. Las fotos de Ziggy Stardust (el quinto álbum de Bowie) colaboraron con lo representativa que fue esa placa para el glam rock. Pero además se pueden apreciar una serie de audios, extractos de charlas con monstruos de la historia de la música, de entrecasa, sin los fans desesperados por canibalizarlos de amor en el escenario.

Mick también es una estrella y pudo evolucionar a tiempo para describir como nadie lo que se vivía arriba de un escenario, con una complicidad única y el resultado clave para inmortalizar una época dorada del rock. Entre la espiritualidad y el reviente, el fotógrafo se dio el gusto de elegir irse de gira con Lou Reed o con Bowie. Para no spoilear, la respuesta está en el documental.

Este material derriba también barreras de género porque ¿qué carajo tiene, tuvo o tendrá de bueno, malo o relevante que Jagger se haya cogido a Bowie o al revés? ¿O si se besaron? Nada. Su narrativa es amplia y muy espiritual. Mick buscaba sus auras y así lo logró casi a la perfección con las capturas de Debbie Harry, la multitalentosa norteamericana, para un álbum de Blondie.

El costado humano de Rock prevalece en la cinta virtual ya que no todo fue rockearla. Su trabajo tuvo bastante actividad en los setenta pero nunca dejó de sacarle brillo al botón de disparo. Analógica o digital, mientras trabaja le pertenecés. Hay fragmentos de “Shot!” que son melancólicos y lúgubres. Tristes y dolorosos. Quizás reconociendo una sensibilidad superior para apreciar y comunicar el talento ajeno, sin importar demasiado el qué dirán. Arte para liberarte.

Más sobre el fotógrafo del rock

Mick Rock (nacido en 1948 en Londres) también popularizó imágenes, que se transformaron en íconos, de Queen, Iggy Pop, Sex Pistols, The Ramones, Joan Jett, Talking Heads, Thin Lizzy y Mötley Crüe. Sin omitir a artistas más contemporáneas como The Misfits, Snoop Dogg, Air Alicia Keys, The Gossip, Lady Gaga, The Killers, The Scissor Sisters, Queens of the Stone Age, Daft Punk, y Jane’s Addiction, entre tantísimos.




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