La segunda temporada de la ficción creada por Bruno Stagnaro, y producida nuevamente por Sebastián Ortega, extraña un poco al personaje central de Luis Brandoni de aquella exitosa primera entrega, aunque lo resuelve con un relevo de lujo y tensión permanente.

En su primera parte, la multipremiada “Un gallo para Esculapio” se filmó en 80 locaciones, contó con más de 500 extras y un elenco que además de Brandoni (Chelo Esculapio) tuvo a Peter Lanzani, Eleonora Wexler, Ariel Staltari, Cecila Rosseto, Julieta Ortega y Luis Luque, entre otros.

En menor o mayor medida, todos reaparecen en esta continuación, en la que la cantidad de capítulos se redujo de nueve a seis por lo que se hizo mucho más intensa y decisiva, con nada más y nada menos que Juan Leyrado (el Coronel) reemplazando a Brandoni en una sobria actuación.

La tortuosa vuelta de Nelson (Lanzani) a Buenos Aires, y el deseo de vengar a su gurú bandido, Chelo Ghio, son puntos claves para esta temporada que posee un formato mucho más fugaz que su antecesora. Vale la pena aclarar que tanto Lanzani como Ariel Staltari (Loquillo) tienen un doble rol en “Un gallo 2”: uno es director y el otro es guionista, respectivamente.

Reemplazar a Chelo resultó claramente imposible y eso se demostró correcta e intencionalmente en el guion porque inclusive en otra soberbia actuación de Luis Luque, cuyo personaje se va deshilachando maravillosamente con el correr de los capítulos, Yiyo no logra ocupar esa vacante que dejó su jefe y amigo a quien (intentando no spoilear) lo une un secreto oscuro y obsesivo.

Los seis capítulos de “Un gallo para Esculapio 2” se degluten rápidamente. Hay escenas con desenlace un tanto forzado por una cuestión de tiempo, pero eso no quita que la serie tenga un agudo drama de thriller permanente. El caso de que haya quedado mucho misterio permanente por resolver en la temporada uno dificulta que, con el redescubrimiento de algunos personajes y menos capítulos, cada microhistoria llegue a su fin y no queden cabos sueltos.

No está muy claro cómo Nelson asume rápidamente el poder de liderar una banda y tampoco la confianza que logra con el Coronel, con quien no tiene la misma afinidad que hubo con Chelo. Si bien es protagonista, en esta etapa Nelson deja de ser partenaire para convertirse en la cabeza de algo grande y ambicioso.

La impronta cinematográfica de este proyecto casi cooperativo entre actores, productores y guionistas la convierte en una especie de western vernáculo y la mantiene como una serie de culto.

 

 

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